jueves, 28 de agosto de 2008

Amada Artes

Después del trabajo, llego a esta casa que no es mi hogar y me encuentro atrapada en evocaciones.

Con las tazas del último desayuno, la cama llena de tus sombras y tu, mirándome desde aquel óleo, que cuelga de la muralla. Atravesándome la memoria, asesinándome en tu recuerdo.
Y esto ya no podía ser más, porque los celos por aquella que amas más que a ti mismo, no me dejaban vivir, tal como no podía vivir pensando en que dejabas a tu gran amor por mi.

No eras feliz conmigo, estando conmigo la dejas a ella, la que te mantuvo célibe por años, la que te come y absorbe hasta el hueso, la única que realmente te hace feliz.

Lo mejor es hacerse un lado, cuando la señora arte es la que manda, una solamente es mequetrefe de paso.

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