
Hoy me desperté con asco.
Aun resonaba en mis oídos como había aceptado mi propuesta.
La propuesta más planificada y sórdida que mi mente, en el momento más retorcido, se le pudo ocurrir.
Seamos amantes…y el de inmediato me dijo que si.
Ni siquiera lo pensó y recordaba cuando se jactaba de que siempre conseguía lo que quería.
¿Lo estaba consiguiendo?
¿Donde estaba aquel hombre al cual había aprendido a respetar?. Ese que finalmente era capaz de preocuparse de otro que no fuese el mismo.
¿Y la pantomima de la presentación familiar?, ¿donde estaba? ¿Para que me presento?
Porque el siempre se sintió incomodo, amarrado, lleno de grilletes.
No deseaba exigencias y responsabilidades, ni siquiera una que le absorba el seso para pensar en algo distinto a su labor.
El esta concentrado y eso también lo entiendo, se siente tranquilo… ¿su conciencia también lo estará después?
Entonces recuerdo el momento en que urdí la propuesta
¿Todo vale?
¿Lo queremos todo y sin dar nada?.
Lo que esa noche tenía tan claro, ahora se me retuerce en el pensamiento.
Gusano, es la palabra que se me viene a la mente.
Pero luego reacciono.
Es una situación muy cómoda para mí. Busquemos la comodidad de los amantes, de esos que se juntan para follar y pasar un buen rato. Luego simplemente me olvido de ti, porque yo soy lo más importante.
Pero tampoco era eso.
No nos olvidaríamos uno del otro, nos dejaríamos ser cada uno en su lugar, seguiríamos conversando, sabiendo de nosotros, con cariño mutuo, apoyándonos si fuese necesario.
Esa es la diferencia, ya no está el nosotros y no tiene que ver con planificación o falta de ella, simplemente el nosotros no existe como en el concepto socialmente aceptado y reconocido.
Entonces el me pregunta, si estaré cómoda.
Pero tengo otra pregunta, ¿seré importante o solo seré una cosa que se usa?
Dependiendo de la respuesta es lo cómoda que me sentiré.
Por que también quiero ternura, comprensión, una palabra de aliento… pero acaso, eso será incompatible, significa preocuparse por el otro. ¿Será demasiado compromiso?.
Si solo fuese yo, sería problemático, porque el dolor vendría al enterarme que exista otra a quien si le ofrece lo que a mi me niega. Compromiso.
Ambos estamos libres y libremente estaremos juntos… pololo, que palabrita, echa a perder todo.
Yo ya no se que quiere de mi.
Le gusto, me quiere, le gusta estar conmigo, pero no quiere estar conmigo porque le distraigo el seso.
Pero también se lo distraigo, cuando no estoy y no tiene noticias mías.
Entonces ¿en que quedamos?.
Quedamos en que no quiero nombres para esto, solo quiero estar contigo sin importar como.
No pololos, novios, esposos, amantes… ¿pero entonces que compañero del alma?
Es entonces cuando reparo, en que somos iguales.
Finalmente yo quiero lo mismo, ambos lo queremos, pero, nos confundimos en los designios sociales, lo antiestético que podría parecer, estar juntos pero seguir libres.
Dejemos esta fiebre cerebral de lado.
Entonces me dije, porque no, despeinémonos aun más.
¿Suena demasiado sórdido?